Cuento de hoy
Ventana cálida
En una casa pequeña al borde del bosque, había una ventana que guardaba el calor del día. Cada noche, cuando la luna comenzaba a brillar, esa ventana se convertía en un portal suave hacia el mundo de los sueños.
La pequeña habitación donde dormía Elisa tenía esa ventana especial. Su abuela le había contado que las ventanas, cuando el sol las toca durante el día, guardan un poco de ese calor para regalarlo cuando llega la noche. Y así, cada tarde, Elisa se acercaba a la ventana y dejaba que sus manos sintieran ese calor suave, como un abrazo que se quedaba esperando.
Una noche de invierno, cuando el frío se había colado por todas las rendijas, Elisa descubrió que la ventana no solo guardaba calor, sino también historias. Historias que el viento traía desde muy lejos, historias que las estrellas contaban en susurros, historias que esperaban ser escuchadas en el silencio de la noche.
Consejo para esta noche
Lee este cuento con calma, dejando pausas naturales entre párrafos. Si el niño o la niña hace preguntas, tómate el tiempo para responder. No hay prisa. El objetivo no es terminar la historia, sino crear un momento de conexión y calma antes del descanso.